¿Por qué falla la vacuna de la gripe?

Las vacunas están diseñadas con la finalidad de inmunizarnos frente a una patología, de forma que, si nos contagiamos de ese patógeno, la enfermedad curse de manera muy leve e incluso asintomática. Las vacunas, generalmente, “fallan” de manera proporcional a la capacidad de mutación que tiene el patógeno para la cual está específicamente programada.

¿Cómo se hace la vacuna de la gripe?

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Virus de la gripe influenza A (microscopía electrónico de transmisión, imagen coloreada)

La vacuna de la gripe, incluye virus muertos por calor, que han sido previamente cultivados en huevos para hacerlos crecer. Todos los años pululan 3 posibilidades de virus y varias cepas dentro de ellos: virus de la gripe influenza A (más virulentos), virus de la gripe influenza B y virus de la gripe influenza C. Los virus de la gripe influenza A, presenta dos tipos de proteínas específicas: las hemaglutininas y las neuraminidasas, las cuales son reconocidas por nuestros anticuerpos para comenzar la actividad inmune y neutralizar la enfermedad. Estas proteínas son las que dan nombre a los distintos tipos de virus de la gripe o cepas que quizás los hayas leído en carteles informativos, por ejemplo, H1N1 que es la famosa gripe A, H5N1 gripe aviar o H3N2, entre otros. Los virus del tipo B y C llevan otras proteínas en su cápside que también servirán para desarrollar las vacunas.

La idea de la vacuna es que, al introducir estas proteínas, el sistema inmune comienza a actuar y a expandir linfocitos (glóbulos blancos) específicos para reconocer y atacar ese virus concreto. Cómo no es el virus activo el que ha entrado, sino uno muerto o atenuado, no hay replicación en nuestro cuerpo y no se liberan más virus, de forma que la infección no progresa, pero si quedan almacenados linfocitos memoria.

Si el virus entra en la temporada de invierno porque nos ha contagiado un compañero de clase o de trabajo, rápido actúa el sistema inmune de la persona vacunada con estos linfocitos memoria y frena la enfermedad en muchísimo menos tiempo de lo que lo haría partiendo de cero.huevo-embrion

En las vacunas se utilizan fragmentos de virus o virus atenuados, sin capacidad de división. Esto hace que una persona vacunada no sea contagiosa. Tras la vacuna puede padecerse síntomas leves de gripe, pero se debe a la activación del sistema inmune.

Los síntomas de la gripe no los provoca el virus en sí mismo, si no nuestro propio cuerpo cuando lucha contra él. Son consecuencia de la activación del sistema inmune, por eso incluso una persona vacunada con virus muertos puede padecer síntomas leves.

Cada 3-4 años, caos

Los virus tienen una capacidad de mutación altísima, en el caso de la gripe, especialmente los virus de la gripe influenza A (tasas 2-3 veces superior que los B y C). Esto es debido a que no tienen desarrollado mecanismos de corrección de errores de su ADN o ARN. En nuestro caso, así como otros animales, plantas e incluso bacterias, reparamos a diario errores que se producen a la hora de replicar el material genético cuando se forman nuevas células.

Tejidos muy activos, como nuestra piel, hacen divisiones muy frecuentes y, sin embargo, prácticamente no almacenan mutaciones

No corregir estos errores sería fatal para nosotros, ya que podrían aparecer mutaciones letales que afectaran a nuestra supervivencia o la de nuestros hijos y también incrementaría mucho la incidencia, por ejemplo, de cáncer y otras enfermedades. Para los virus, sin embargo, confiere una ventaja evolutiva no tener sistema de reparación de errores, ya que así van burlando nuestras vacunas, renovándose con un nuevo vestido e infiltrándose en nuestro desprotegido cuerpo frente a esas variaciones.virus-gripe.jpg

Cada año, se hace una previsión de las cepas de virus que van a llegar en temporada de gripe, incluyendo las cepas que han estado activas el año anterior y fijándonos también en las cepas que han corrido por el hemisferio opuesto del planeta.

Cuando en el hemisferio norte es verano, en el hemisferio sur es invierno, de forma que se alternan las temporadas de gripes y resfriados. Las cepas que pululan en cada temporada se chequean para ir vacunando acorde en el otro hemisferio antes de que lleguen. Es una forma de prever qué virus pueden aparecer

El problema reside en que no se puede prever qué mutación llegará de forma que hay años, como este invierno 2017-2018 en los que además de estar activas varias cepas, por lo que muchas personas están pasando varios períodos de gripe, cabe la posibilidad de una nueva mutación no prevista del virus. Esto es habitual cada 3-4 años, por ello se activan las alarmas de casos.

El cerdo coctelera

Otro hecho interesante, es que no todos los virus pueden contagiar todas las especies. Aunque tu mascota pueda estar moqueando, seguramente tú no te podrás contagiar de ese resfriado (¡achucha libremente a tu gato!), ya que los virus en muchas ocasiones son selectivos con su huésped y no pueden entrar fácilmente a otro ser de diferente especie. Esto ocurre, por ejemplo, con la gripe aviar (H5N1). En realidad, los seres humanos no pueden contagiarse de gripe aviar como tal, por lo que no tenía sentido alarmarse al ver pájaros muertos y salir huyendo por si te contagiabas de su gripe, nunca lo harás. ¿Cuál fue el problema con la gripe aviar entonces hace unos años? Que no puede contagiarnos a nosotros, pero si a un organismo que se parece un poco más a nosotros que un ave, el cerdo.image004

El cerdo tiene la gran desventaja de poder contagiarse de nuestra gripe humana y de la gripe aviar de manera simultánea. Cuando esto ocurre, existe una mayor probabilidad de que haya una combinación del material genético de estos dos virus, y se cree un virus nuevo. De ahí, que vaya muy vinculado el término gripe aviar y gripe porcina. Este virus nuevo puede ser más o menos virulento y puede tener o no capacidad de infectar a otras especies. Es aleatorio, no siempre surgen “supervirus destructivos”, pero si cae el azar en la casilla negra, nos puede infectar comenzando una epidemia de la mal llamada “gripe aviar” en humanos.

La terrible Gripe A (H1N1)

Otro ejemplo de alarma, algo exagerada quizás, de gripes terribles fue la Gripe A que “asoló” España en 2009-2010. La población fue vacunada frente a virus de la gripe influenza A como años anteriores. El problema fue que se generó un virus de la gripe A mutante. No estaba previsto esta mutación y empezamos a caer como moscas frente a un virus de la gripe A algo más virulento del que conocíamos. Un caso muy parecido al que ocurrió en 1918 con la pandemia de la llamada Gripe Española, que también fue casualmente un virus de gripe A H1N1.

La importancia de la vacunación

La vacuna de la gripe, se reserva a personas de riesgo. Esto significa, personas que por enfermedades subyacentes puede ocasionar contraer la gripe un peligro para su vida, personas ancianas que son más vulnerables a cualquier infección en general y personal con alto riesgo de contagio como sanitario y educativo.

Aunque no se vacune a la población por completo, el hecho de que muchas personas estén vacunadas frente a un virus, sea el que sea, hacen de pantalla de contención frente a la enfermedad. Es decir, si el virus entra en una persona vacunada, muere rápido porque el sistema inmune estaba preparado y esta persona contagiará a pocos o nadie, de forma que frena la infección. Las vacunas ralentizan el contagio, por eso se genera lo que llamamos inmunidad de grupo. A esta inmunidad de grupo, atentan los padres que deciden no seguir el calendario vacunal de sus hijos. La gripe no es el caso, es raro un niño que muera de gripe y es recomendable que el sistema inmune trabaje también para estar sano, pero hay enfermedades que peligran la vida de un niño, y por ello, la ciencia trabaja en busca de soluciones eficaces para erradicarlas. Cuando decides no vacunar a un niño de estas enfermedades, no solo es una irresponsabilidad hacia tu hijo, que lo dejas totalmente desprotegido, si no que se puede convertir en un foco de contagio a los demás niños, por lo que se dificulta la inmunidad de grupo.

Imagen relacionada
Campaña de la Semana de Vacunación 2017 (Comité Europeo de Vacunación – OMS)

Conclusión

Realmente, no es que la vacuna falle como tal a la hora de protegernos frente a la enfermedad, si no que el virus para el cual protege no es el virus que ataca en ese momento. Seguramente las personas vacunadas este año no pasarán varios episodios de gripes como las personas no vacunadas están en muchos casos pasando, porque alguna cepa que incluía la vacuna le estará confiriendo protección. Pero, si está paseando por el aire un nuevo virus mutante, ninguno estamos libres de acogerlo, vacunado o no. Así que, buena suerte y mucho zumo de naranja ¡a los virus no les gusta demasiado la vitamina C!

 

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